¿Dónde se ubica la memoria?
por Luis Sebastián Pascual


Aunque hoy día nos pueda parecer extraño, las antiguas civilizaciones consideraban al corazón fuente de todas las capacidades intelectuales (entre ellas la memoria). Es en la Grecia clásica donde surgen las primeras hipótesis que otorgan al cerebro un papel principal como responsable del pensamiento, aunque curiosamente, para Aristóteles el cerebro no tenía más función que la de enfriar la sangre (si consideramos que la cabeza desprende aproximadamente el 70% del calor corporal, no resulta una idea tan descabellada ¿verdad?).

Será el famoso médico de la antigüedad Galeno (Pergamo, 200 d.C.) quien estudiando a gladiadores con heridas en la cabeza establecerá, a partir de hechos concretos, una aproximación a las funciones del cerebro y sistema nervioso, estudios que complementa con experimentos en animales (más concretamente, con cerdos). Aunque no asigna la memoria a ninguna parte en concreto del cerebro, si le concede bastante importancia a los ventrículos (huecos dentro del cerebro rellenos de líquido).

Esta idea se mantendrá durante casi mil años hasta que Leonardo Da Vinci, en sus estudios de anatomía, compara cerebros de personas con cerebros de animales, principalmente bueyes, no hallando diferencias entre los ventrículos de una y otra especie, lo cual indujo a pensar que estos elementos poco tenían que ver con las capacidades intelectuales.

Descartes situó la “sede del alma” –son sus propias palabras- en la glándula pineal, partiendo del hecho erróneo de que los animales no poseen este órgano, de ahí que careciesen de intelecto.

Será en siglos venideros, pero principalmente ya entrados en el siglo XX, que a partir de notables descubrimientos (Ramón y Cajal y las neuronas) y numerosos experimentos (uno de los más conocidos, Ivan Pavlov y el condicionamiento de los perros) irán poco a poco saliendo a la luz nuevos conocimientos.

Durante la década de 1950, el neurocirujano Wilder Penfield descubrió que estimulando con una sonda eléctrica diferentes zonas del cerebro podía inducir distintas funciones, lo que animó a diseñar un “mapa del cerebro” donde se mostraba cada zona del cerebro qué funciones tenía asignadas (todavía se sigue investigando en este campo).

A partir de esta idea, el psicólogo Kart Lashley llevó a cabo un experimento para determinar que región del cerebro era responsable de la memoria. Cogió un grupo de ratas adiestradas y provocó una lesión a cada una de ellas en una zona distinta del cerebro, al objeto de estudiar cual de ellas perdía la capacidad de memoria (la rata que no pudiese recordar es la que habría sufrido la lesión en la zona de la memoria). Pues bien, no logró ningún resultado satisfactorio; ninguna lesión parecía afectar directamente a la memoria. Sin embargo, Lashley se lo tomó con buen humor: concluyó que su experimento podía tomarse como base para la teoría de que, en realidad, la memoria no existe.

Actualmente se considera que la base física de la memoria la constituye esa intrincada red que forman las múltiples conexiones de unas neuronas con otras, aunque también se está poniendo de relieve la importancia del hipocampo (en pruebas realizadas a taxistas londinenses se ha constatado como su hipocampo es mayor que en la mayoría de personas, ¿influye el hecho de que allí sea obligatorio superar exámenes en los que se exige tener memorizadas un gran número de calles y rutas?).



Comentarios

1

informativo, pero nada concredto


2

Que xxx su articulo .l. Perdi mi tiempo


3

Cada quien encuentra desde su perspectiva. Interesante artículo


4

es interesante,hay mucha lógica.


5

nooooooooooooo entiendo podiran hcer mas articulos de la mnemotecnia


6

gracias por estos trabjos


tecaze