Los nutrientes cerebrales
por Ginés Bueno


Los estudiosos del sistema nervioso, y por consecuencia del cerebro, como centro rector y controlador de todo este sistema, tienen clarísimo que para que haya un buen funcionamiento la nutrición específica de éste que es a base oxígeno y glucosa principalmente, aunque también necesita en muchas menores cantidades aminoácidos y vitaminas, por lo tanto, para que funcione con la mayor perfección posible, todos estos elementos les deben de llegar en las cantidades y proporciones adecuadas para que su actividad y rendimiento sea óptimo.

Tomando estos conocimientos básicos como punto de referencia se deduce fácilmente que cualquier circunstancia que varíe o modifique este suministro de nutrientes como: desnutrición, condiciones ambientales adversas (estrés, tristeza, miedo, etc.), enfermedades (anemia, hipertermia, infecciones, etc.), problemas genéticos y en definitiva toda alteración que se pueda introducir en este sistema funcional delicado y frágil.

Como consecuencia de todo lo enunciado, ya podemos afirmar que todas las grasas poliinsaturadas, todos azúcares de las frutas, son también fundamentales lo ligoelementos, por ejemplo sin Zn el cerebro no podría procesar los estímulos de las glándulas olfativas, es decir, oler y como este ejemplo tantos otros, por lo tanto según nuestros datos los alimentos que de alguna manera aportarían todo lo necesario serían: levadura de cerveza, por la gran cantidad de aminoácidos esenciales que la compone, la lecitina de soja porque os nervios están formados en una gran parte de lecitina, los pescados azules por la gran cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, los alimentos que tengan bastante vitamina E, como ocurre con las nueces y el sésamo, en definitiva, que los alimentos que se ingieran sean crudos o poco cocinados para no destruir vitamina.

Tomando como referencia todo lo dicho, nuestra alimentación diaria debería estar compuesta por frutas y verduras frescas de temporada, cereales integrales, legumbres cocinadas, y periódicamente algún complejo vitamínico, al igual que algún complejo de oligoelementos para asegurarnos una buena nutrición.

Para completar estas recomendaciones sería necesario que en los inicios de la primavera y del otoño, se hiciera en cada una de estas estaciones curas depurativas, con hierbas depurativas de hígado, riñón, pulmón y aparato digestivo que son los órganos que salvo enfermedades genéticas, intoxicaciones o cualquier alteración de esta índole, nos habremos asegurado una funcionalidad aceptable de los órganos mencionados y por lo tanto una buena salud, que es en definitiva la que nos va a asegurar con ella una buena respuesta de la memoria haciendo cierto el aforismo que propugnaba la actitud de “mens sana in corpore sano”.



Comentarios

1

Hola. Enhorabuena por la web. Una pregunta ¿y el café?


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