Pioneros de la mnemotecnia española
por Luis Sebastián Pascual

NOTA: Este artículo se escribe a modo de anexo al documento Breve historia de la mnemotecnia.

¿Quién escribe el primer manual de mnemotecnia en España?

Antiguamente el arte de la memoria solía tratarse en los textos de retórica, ya que la memoria era una de las cinco partes en que se dividía esta materia. Pero como la memoria era algo que podía ser útil para muchas materias, no solo la retórica, algunas veces este apartado se ponía al final del libro, de modo que pudiera desgajarse de la obra principal y ser leído como obra independiente.

Quizás Pedro Ciruelo tuviera esta idea en mente cuando redacta las páginas de su De arte memorativa que, en vez de aparecer en el cuerpo central del texto, se incluyen como anexo al final de su obra Expositio libri Missalis de 1528.

En cualquier caso, el primer autor español que escribe una obra dedicada exclusivamente al arte de la memoria es Juan de Aguilera, médico y profesor de astronomía en la universidad de Salamanca, que publica en esta misma ciudad, en 1536, el título Ars memorativa.

De esta obra apenas quedan, a día de hoy, que sepamos, dos ejemplares: uno está en el Museo Británico de Londres, el otro en la Biblioteca Pública de Évora (aprovecho para agradecer a su director, José A. Calixto, la amabilidad de facilitarme una copia).

No obstante, cabe la posibilidad de que no fuese Juan de Aguilera el primer español en redactar un libro de estas características.

Hacia 1475 aparece en Toulouse el manuscrito Ars memorativa de Jacobus Publicius. Es muy poco lo que sabemos de este personaje. Tradicionalmente se le ha considerado italiano, ya que tenía la costumbre de escribir su nombre con la coletilla “Florentini” (de Florencia). Sin embargo, en uno de sus manuscritos de Toulouse figura como español, posibilidad que apoyaría el hecho de que Publicius parece conocer bastante bien las costumbres españolas.

Por ejemplo, cuando une a otros textos su Ars memorativa para formar un libro de retórica (Oratoriae artis epitome), en la segunda edición de 1485 amplia este apartado con un capítulo de tipo médico, con consejos sobre lo que es bueno y malo para la memoria. En un momento dado afirma que debemos empezar las comidas con lo cocido y terminar con lo asado, «praeter hispanorum consuetudine» (al contrario de lo que acostumbran los españoles).

Cita Publicius

Con todo, estos indicios señalan una posibilidad, pero no confirman un hecho; a falta de datos más concretos, la nacionalidad de Publicius seguirá siendo un misterio.

¿Quién escribe el primer manual de mnemotecnia en español?

Para encontrar un manual de mnemotecnia escrito en español o castellano, en lugar del docto latín, habrá que esperar bastante, concretamente hasta 1626 cuando Juan Velázquez de Azevedo publica en Madrid El Fénix de Minerva (probablemente a imitación del título Plutosophia de Filippo Gesualdo -citado varias veces a lo largo del libro-, que en 1592 mostraba su obra de mnemotecnia también en lengua romance, en este caso, en italiano). Hay una edición moderna del libro, con estudio introductorio de Fernando R. de la Flor (Valencia: Editorial Tératos, 2002; ISBN: 8460745899).

Sabemos, no obstante, que existió al menos una obra anterior, el Arte de la memoria de Juan de Horozco.

Este título se recoge en la Biblioteca Hispanica Nova de 1696, preparada por Nicolás Antonio; también aparece citado en una carta de Fray Juan de Colmenares que reproduce el propio Juan en su libro De la verdadera y falsa profecía, de 1588. Sin embargo, lo ocurrido con este manuscrito es un total misterio, ni siquiera sabemos a ciencia cierta si llegó a publicarse. Hoy se inscribe en la desafortunada lista de obras perdidas.

¿Cuál es la referencia más antigua, en español, a unas técnicas de memorización?

En un trabajo titulado «Un arte memorativa castellana», Victor García de la Concha da noticias de un manuscrito localizado en la Biblioteca universitaria de Salamanca, de título y autor desconocido, pues faltan las páginas iniciales, entre otras. Hoy se conoce con el título Dichos y hechos de los filósofos antiguos, de Alexandro Magno, en un Arte de memoria pues, en efecto, incluye un apartado llamado Arte memorativa (del que faltan también las hojas de la primera parte). Por el estilo de letra y tipo de papel, se ha fechado a principios del siglo XV.

El desconocido autor dice: «En aquesta segunda parte quiero dar doctrina de las diez reglas generales aplicadas a la memoria, por tal que con ellas pueda aver manera artifiçial en usar memoria de su membrar». Estas reglas, sin embargo, siguen la línea del Ars de Ramón Llull, que tradicionalmente se ha visto como un arte de memoria, pero que poco parecido guarda con nuestro actual concepto de mnemotecnia.

La primera descripción en romance de una técnica de memorización la encontramos en una obra de carácter enciclopédico, la Silva de varia lección de Pedro Mexía, que ve la luz en Sevilla en 1540. El capítulo VIII de la tercera parte está dedicado a la memoria, y allí leemos:

«Que la memoria se puede ayudar e aumentar con arte, es cosa muy cierta y dello escriben muchos auctores (...) porque desto también digamos algo, principalmente se han de ayudar de muchos lugares señalados e muy conoscidos, como si en una casa muy grande o camino o calle señalásemos con la imaginación e tuviésemos en la memoria muchos lugares e puertas. Después, por cada uno destos lugares ya conoscidos, se han de poner con el pensamiento las imágines de las cosas que se quieren acordar, poniéndolas por la orden que tienen señalados los lugares según que después se quieren acordar de las cosas. Y hanlas de pintar con la imaginación, cuando las ponen por los lugares, en la manera que cada uno mejor se piense hallar, para que después, llevando el pensamiento por los lugares, por la orden que están puestos, luego se le representan las imágines que allí pusieron y se acuerden de las cosas por que las pusieron. Y, ciertamente, por este arte y manera se puede decir y acordar grande número de cosas sin errar; y dello tengo yo alguna experiencia.»

(fragmento según la moderna edición a cargo de Isaías Lerner; Madrid: Editorial Castalia, 2003; ISBN: 8497400798)

¿Quién es el primer autor en introducir en España el sistema número/letras o código fonético?

Pedro Mata fue un médico, político y escritor célebre en su tiempo. Natural de la localidad de Reus, en 1837 se refugia en Francia huyendo de los problemas que le acarrean sus actividades políticas. Tras visitar Marsella y Montpellier, regresa al año siguiente a su ciudad natal, pero es encarcelado y desterrado, instalándose esta vez en París.

Durante la estancia en el país vecino descubre las nuevas técnicas de memorización de moda por aquella época, y tras su definitivo regreso a España empezará a difundirlas mediante una serie de cursos. El primero se celebra en Barcelona en 1841, cuyo éxito le anima a repetir la experiencia al año siguiente en el Ateneo de Madrid. Alentado por sus alumnos, que le piden la publicación de una obra, inicia la redacción del libro Manual de mnemotecnia que saldrá de imprenta el año 1845 en Madrid (una segunda edición, con algunos cambios, aparece en 1862 con el título Nuevo arte de auxiliar la memoria).

Aquí, por primera vez, bajo el nombre de «palabras numéricas» encontramos el primer código fonético adaptado a la lengua española.

Pero tampoco está esta aventura excenta de incógnitas.

Felipe Senillosa fue un brillante ingeniero, matemático y escritor español que participa, durante la guerra de la independencia, en la defensa de Zaragoza frente a las tropas de Napoleón. Cuando la ciudad finalmente capitula en 1809, Senillosa es hecho prisionero y trasladado a Francia, donde permanece cautivo durante cuatro años.

Coinciden estos años con las fechas en que Feinaigle finalizaba su periplo por Francia, y es posible que Senillosa tuviera notica de sus lecciones pues, en la biografía de nuestro protagonista, figura la redacción en esta época de un manuscrito titulado Tratado de Mnemónica o Arte de fijar la memoria que, si efectivamente está inspirado en las técnicas de Feinaigle, seguramente incorporase el sistema número/letras o código fonético.

Los avatares de la vida harán que en 1815 Senillosa llegue a Argentina, donde permace hasta su muerte desempeñando diversos y notables trabajos; en la ciudad de Buenos Aires, paralela a la avenida de la Plata, encontramos hoy la calle Senillosa, nombrada así en memoria de nuestro protagonista.

De su texto de mnemotecnia no se ha vuelto a saber; nunca llegó a imprenta, y las noticias son que el manuscrito permanece en poder de la familia. Personalmente no he podido corroborar la existencia de dicho manuscrito -mucho menos examinar su contenido-, por lo que si Senillosa se adelantó a Pedro Mata en presentar el código fonético en español, es algo que sigue siendo un misterio.

Imágenes

Ars Memoriae - Jacobus Publicius
Priméra página del Ars memoria de Jacobus Publicius en la edición de 1485 del Artis oratoriae epitoma.

Silva de varia lección - Pedro Mexía
Frontispicio de la Silva de varia lección de Pedro Mexía, edición de 1570.

Fénix de Minerva - Azevedo
Portada de El Fénix de Minerva de Velázque de Azevedo.

Manual de mnemotecnia - Pedro Mata
Portada del Manual de mnemotecnia de Pedro Mata.

Fuente: Biblioteca Digital Hispánica.


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