Poema
por Juan Carlos Ortega

(fuente original: Canto cotidiano, regreso y otros poemas)

 

 

Mnemotecnia

Entro en el aula
que me ha sido asignada.
Los alumnos
van a pasar una prueba
de conocimientos
y destrezas indispensables.
Paso lista lentamente
mirándoles a la cara,
intentando recordar sus nombres
aunque soy consciente
de que eso no será suficiente.
Después de darles algunas instrucciones,
comienzan a trabajar.
Mientras tanto,
me dedico a memorizar sus nombres
utilizando la lista disimuladamente.
Trato de hacerlo rápido,
así que utilizo
algunos recursos mnemotécnicos.
Los nombres que se repiten
son más fáciles de recordar.
Hay dos Marías,
dos Albas,
dos Jaimes,
dos Ignacios
y dos Gonzalos.
Hay un Juan y un Carlos.
Sus nombres juntos forman el mío,
será fácil recordarlos.
Hay una Teresa, como mi ex,
un Guillermo, como mi hijo,
una Natalia, como mi amiga de la facultad.
Asocio el nombre de otros
a algún rasgo físico:
Pablo y Adrián son muy rubios,
Mercedes tiene los ojos azules,
Mario es grande y tan alto
que casi no cabe en el pupitre.
Ramón es muy inquieto,
no para de moverse en la silla.
Es el primero que levanta la mano
para hacer una pregunta.
Se sorprende cuando le llamo por su nombre,
pero atendida la cuestión,
continúa trabajando.
Prosigo asociando nombres
a cómo van vestidos,
al lugar que ocupan en la clase
o a cualquier otra cosa
que me ayude.
Finalmente los repaso todos
hasta comprobar que me los he aprendido.
Después solo tengo que esperar
a que pregunten dudas
para sorprenderles
llamándolos por su nombre.
Cuando van acabando,
les pregunto qué tal les ha ido,
siempre utilizando su nombre.

Sorpresa, admiración, regocijo
y una corriente de simpatía
se establece entre nosotros
cuando comprueban que me los sé todos.
Se muestran amigables,
alegres y cariñosos.
Me siento bien acogido.

Hoy he querido mostrarles,
y acaso pueda ser educativo,
que sus nombres eran para mí
importantes.



Comentarios

1

hola muy bueno pero no es facil


tecaze