¿Cuántos barcos naufragaron?

¿Cuántos barcos naufragaron?

Una técnica conocida, pero poco utilizada, consiste en representar números mediante frases donde la primera letra de cada término corresponde a un dígito según la equivalencia que nos proporciona el código fonético (véase La pastilla verde, capítulo 11, pág. 114). Aquí utilizamos, en lugar de una palabra numérica, algo más parecido a una frase numérica.

Por ejemplo, para recordar el año de la llegada a América, imaginemos a Colón ante los reyes católicos que le preguntan: «Dime, ¿cúantos barcos naufragaron?» (d=1, c=4, b=9, n=2; 1492); el dato se encierra en la frase numérica, que es el elemento a memorizar (véase en La pastilla verde el capítulo 9 dedicado a las frases memorativas).

Un autor del XIX que desarrolló este recurso fue el británico George Crowther (Mnemonics, Carlisle 1873). No es que fuese un pionero, ni mucho menos: sin salir de las islas, ya encontramos esta técnica en los trabajos de T. F. Laws (Phrenotypic chronology, Manchester 1844) o del reverendo Alexander Mackay (Facts and dates, London 1869), por citar un par de nombres.

Pero lo original, en el caso de Crowther, es que este autor observó como el esquema clásico del código fonético no encajaba bien en su propósito. Por ejemplo, al no tener las vocales ningún valor, no podía emplear en sus frases ninguna palabra que empezara por dichas letras.

Decidió entonces, sencillamente, reformular el código fonético a su gusto, que quedó de esta forma:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 0
A B C D F G H I J K P T E L M N R

En esta tabla sorprende, más allá de la distribución número/letras, la inclusión de vocales o la presencia de números de dos dígitos (el 10 y 11).

Crowther intentaba también que cada una de las palabras de la frase memorativa, además de formar la fecha, tuviera cierto significado. Por ejemplo, la muerte de poeta Robert Herrick en 1674 se muestra con esta frase: «Gather Herrick’s Daffodils» (g h d = 674). Gather (reunir) se refiere a que se reunió con sus padres, es decir, la fecha de su muerte; Herrick es el nombre del protagonista; Daffodils (narcisos) el título de uno de sus poemas.

Pero nunca ha tenido esta técnica demasiado éxito. Siempre tendemos a reducir el volumen de datos al mínimo y parece que será más fácil memorizar una sola palabra numérica, al estilo clásico, que no el conjunto entero de palabras que forman una frase.

En todo caso, lo interesante de este ejemplo es la libertad que nos ofrece la mnemotecnia de replantearnos o cambiar cualquier norma –el código fonético en este caso– si con ello alcanzamos más fácilmente nuestro propósito mnemotécnico.

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