El arte de “copiar y pegar”

20161124

Antiguamente, la retórica se dividía en cinco partes, estando una de ellas dedicada a la memoria (véase La pastilla verde, capítulo 3, pág. 39). Así, investigar las antiguas artes de la memoria requiere echar un vistazo a estos antiguos trabajos, donde es probable encontrar testimonio de alguna técnica de memorización.

Uno de los autores españoles que, siguiendo el esquema clásico, incluyó un capítulo sobre la memoria en su obra retórica fue el protagonista de este artículo: Elio Antonio de Nebrija.

Contemporáneo de los Reyes Católicos, Nebrija estuvo considerado en su época como uno de los más sabios maestros y a él debemos, por ejemplo, que nuestra lengua figure como la primera lengua moderna en contar con una gramática escrita.

Sus últimos años transcurren en la universidad de Alcalá de Henares, bajo la protección del cardenal Cisneros, quien le solicita un manual de retórica que los estudiantes puedan utilizar como libro de texto.

Parece ser que el encargo le llega a un Nebrija ya mayor -setenta años-, y no se ve con fuerzas para emprender semejante empresa. Pero, por otro lado, tampoco era cuestión de desairar al cardenal. Optará finalmente por la siguiente solución:

Reúne las que considera las más destacadas obras de retórica (principalmente la Rhetorica Ad Herennium -que sigue atribuyendo a Cicerón, aun cuando en la época ya era común la idea de que no era éste su verdadero autor- y las Oratoria Institutiones de Quintiliano) y tomando un fragmento de aquí, otro de allá, conforma el texto que dará lugar a su retórica (Artis rhetoricae compendiosa coaptatio ex Aristotele, Cicerone & Quintiliano, Alcalá, Arnao Guillén de Brocar, 1515).

Vamos, lo que hoy día se conoce como “copiar y pegar”.

Hay que puntualizar, no obstante, que este tipo de obras eran habituales en la época, y Nebrija parece tomarse en serio el trabajo de buscar y seleccionar lo más apropiado para formar su manual, añadiendo de vez en cuando alguna nota de su propia mano.

No obstante, en lo que al capítulo de la memoria se refiere, ni una sola frase es suya: empieza copiando las primeras palabras de Quintiliano y, cuando éste va a iniciar la descripción de las técnicas, corta para, a continuación, introducir íntegramente el texto del Ad Herennium dedicado a la memoria. Simple y rápido.

Si gustaba o no de esta materia, si incluye este capítulo por tradición o convicción, nunca lo sabremos. Lo bien cierto es que nada aporta: se ha limitado a “cumplir con el expediente”, y en paz.

NOTA 1 – Para ser exactos, Quintiliano, a modo de introducción, supone la primera cuarta parte del capítulo (612 palabras) mientras que el grueso del texto, donde se describen las técnicas, corresponde al capítulo completo de la Rhetorica Ad Herennium (1756 palabras). Respecto a sus fuentes, Nebrija tan sólo ha realizado tres cambios, siendo los dos primeros bastante insignificantes:

1.- Elimina la última frase del capítulo de la Rhetorica Ad Herennium, que en el texto original sirve de introducción a la siguiente parte del libro.

2.- Añade la palabra «igitur» (también) al iniciar el texto de la Rhetorica Ad Herennium, dando cierta continuidad al fragmento de Quintiliano.

3.- Omite los párrafos donde Quintiliano muestra sus dudas sobre la veracidad de la historia de Simónides. En cierto modo, al cuestionar la conocida aventura de Simónides (véase La pastilla verde, capítulo 3, pág. 34) Quintiliano revela una actitud un tanto escéptica con las técnicas de memorización, ante lo cual, Nebrija decide eliminar esta parte y evitar así posibles discusiones; o quizás, sencillamente, el asunto le pareció irrelevante y que la redacción quedaba mejor sin estas palabras.

NOTA 2 – Hay edición moderna de esta obra: introducción, edición crítica y traducción de Juan Lorenzo, Salamanca, Universidad de Salamanca, 2007. Más detalles, por ejemplo, en Google Libros.

Otros artículos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *