El misterio de W. W. Atkinson

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Personalmente, nunca he tenido demasiado interés por los libros antiguos; es algo que respeto y valoro, pero no me apasiona especialmente. Sin embargo, para descubrir la mnemotecnia de antaño ha sido necesario recurrir a libros escritos hace mucho, donde autores de otras épocas dejaron testimonio de sus ideas, sus técnicas y sus consejos.

Pero al indagar en esta historia me he encontrado con prácticas editoriales muy extrañas; al menos, para alguien ajeno a la historia de la industria editorial, resultan un verdadero misterio. Uno de los casos más raros es el que rodea a la figura de William Walker Atkinson, citado en La pastilla verde (capítulo 17, pág. 186).

Cuando me puse a indagar en la mnemotecnia de principios del siglo XX, uno de los nombres que aparecía con cierta frecuencia era el de W. W. Atkinson, así que cuando finalmente conseguí un ejemplar de su libro titulado Nuestra memoria y el modo de utilizarla, me puse a leerlo con interés.

Pero, apenas empezar, conforme la vista recorría las primeras páginas, me invadió la impresión de que aquello ya lo había leído antes. A cada párrafo volvía a comprobar la portada del libro para asegurarme de que, en efecto, se trataba de la obra de Atkinson: nunca había leído nada de este autor y, sin embargo, ese texto me era muy familiar…

En mi estantería guardo un libro de 1915 titulado La educación de la memoria de John Hill. Un rápido vistazo al índice fue suficiente para comprobar que la obra de Atkinson y la de John Hill eran la misma. Véanse, por ejemplo, las primeras palabras de capítulo 1:

(Atkinson)
CAPITULO 1 – El depósito subconsciente – Se trata en este capítulo de la gran región subconsciente del pensamiento situada fuera de los limites de la consciencia, región en que se aloja la memoria, el depósito de las impresiones recibidas por los sentidos…

(John Hill)
CAPITULO 1 – El depósito de lo subconsciente – Estudia la inmensa región subconsciente del pensamiento colocada fuera de los límites de conciencia, en cuya región reside la memoria, almacenando las impresiones recibidas por los sentidos…

No coincidían exactamente palabra por palabra, pero resultaba evidente que la editorial Sintes -que publicaba ambas obras- primero había sacado un texto atribuido a John Hill y pocos años después repetía la misma obra atribuyéndola a Atkinson: las diferencias se debían, sencillamente, a que en casa ocasión se recurría a un intérprete distinto: Pedro J. Llort firmaba la traducción de John Hill mientras E.H. (Eusebio Heras) la de Atkinson.

Pero no acaba aquí la cosa. En 1957 la misma editorial Sintes publica una obra con el sospechoso título Nuestra memoria y el modo de utilizarla pero atribuida en esta ocasión a un tal Waldo J. Swingle. ¿Otra vez el mismo libro?

Pues sí, en efecto, nuevamente encontramos el mismo texto -palabra por palabra- que unas décadas antes se había publicado figurando como autor W. W. Atkinson (se volvería a editar en 1962 y 1969).

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Tres libros, tres autores… y el mismo texto.

Pero bueno, ¿quién demonios es el verdadero autor?, ¿a quién hay que atribuir esta obra? No os aburriré con las tediosas pesquisas. Finalmente concluí que estos libros se correspondían al título Memory culture de 1903 escrito por W. W. Atkinson. Este sería, pues, el autor real.

Entonces, ¿por qué en español se publicó con otros nombres?

Se me ocurre una posible explicación. Atkinson fue un personaje polémico, muy dado al ocultismo y al pensamiento yogi. Quizás la editorial sospechó que la fama del autor, más que atraer, espantaría a posibles lectores y, por cuestiones comerciales, cambió el nombre. O quizás el propio Atkinson, que en varias ocasiones utilizó seudónimos -Yogi Ramacharaka fue uno de los más llamativos-, impusiera esta condición. A saber.

Pero no es este el verdadero misterio.

Atkinson, junto con E. E. Beals, escribió una colección de doce libros en una serie titulada “Poder personal” (El poder personal, El poder creador, El poder del deseo, etc.).

Cuando en fecha indeterminada el editor Antonio Roch publica esta colección en español, inexplicablemente ha crecido hasta veinte volúmenes: los doce primeros se corresponden a los doce originales en inglés, de dónde salen los ocho restantes hasta llegar a veinte, no se sabe. Y justamente el último, el volumen veinte, es un texto dedicado a la mnemotecnia: El poder nemotécnico.

Este libro se supone que es traducción de un texto original escrito por Atkinson y Beals pero… ¿de qué libro se trata? No hay constancia de que Atkinson escribiera junto a Beals un libro de mnemotecnia, y en este volumen veinte no se indica otra cosa mas que “traducción del inglés”.

Además, el interés de Atkinson era desarrollar la memoria, no enseñar a memorizar; de hecho, en su Memory culture critica las técnicas de memorización. No tiene ningún sentido que participase un libro de mnemotecnia.

¿De dónde surge, pues, El poder nemotécnico? Lo dicho, misterios editoriales…

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1 opinión en “El misterio de W. W. Atkinson”

  1. Este es uno de los artículos más interesantes que he leído en este blog. Se nota que te has pasado muchas horas con los codos sobre la mesa o los pies en el sofá 😉
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