Pastillas para la memoria

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Imagina la situación: estás frente a un sinfín de información que necesitas meterte en la cabeza como sea. Y rápido, pues hay fecha límite. Observas el inmenso trabajo que tienes por delante y, tras un largo suspiro, concluyes: “Esto va a ser imposible”.

Necesitas un milagro.

¿No habrá algún remedio, alguna pastilla, algo, cualquier cosa que me permita incrementar la memoria de forma espectacular y me ayude a superar este trance con éxito?

No eres el primero, ni mucho menos, que ante esa sensación de agobio y desesperación ha buscado algún remedio que permita multiplicar su memoria, y a lo largo de la historia se han propuesto diversas prácticas y brebajes que supuestamente incrementan la memoria de modo notable.

La anacardina, por ejemplo, un compuesto preparado a partir de anacardos (de ahí su nombre), durante mucho tiempo fue considerada como el más excelso de los remedios para las memorias débiles: ya en el siglo XIII Arnau de Vilanova la cita en sus Aphorismi de memoria (Aforismos de la memoria), e incluso Benito Jerónimo Feijoo, cinco siglos después, la trata ampliamente en una de sus cartas eruditas y curiosas (“De los remedios de la memoria”; tomo primero, carta vigésima).

Pero el propio Feijoo señala:

[…] en todo el mundo es celebrada esta confección para el efecto dicho [mejorar la memoria], y se refieren notables maravillas de su eficacia, señalando a veces tal, o tal sujeto, que siendo antes de debilísima memoria, después de tomar la Anacardina, retenía al pie de la letra cuanto leía. Pero le aseguro a V. R. que todo éstos son cuentos.

Y citando a un tal Etmulero, añade: “algunos con su abuso enloquecieron”.

Quizás pienses que antiguamente eran muy bestias e ignorantes, pero que en nuestros días, con todos los avances científicos que se producen, algo bueno habrán inventado. Y es fácil llegar a esta conclusión:

Ceregumil Mente Activa, Memor-Plus, DeMemory Studio, Energy Memorex, Memorup Energy, Intelectum Memory, Ginkgo Memori Complex, Neuralex, Memovit…

En cualquier farmacia o herboristería podemos encontrar una amplia colección de productos transmitiendo la idea de que con un comprimido/sobre/vial/etc. al día se puede alcanzar fácilmente una memoria prodigiosa.

Pero… ¿estos productos funcionan?, ¿mejoran realmente la memoria?

No soy ningún experto en medicina ni farmacopea pero, aun a costa de equivocarme, diré que no cabe esperar de ellos ningún milagro.

Hace algún tiempo, ante los malos resultados de sus alumnos, un profesor acudió a la sala de estudio donde acostumbraban reunirse y encontró en la papelera cajas vacías de algunos estos productos. Examinando sus componentes observó que la mayoría de ellos no está probado que favorezcan la memoria; incluso, es más, comprobó que una simple sardina contiene el triple de fósforo que un frasco entero de estos productos (véase el texto original en este enlace: Mis alumnos y sus extraños métodos de estudio).

No quiere esto decir que se trate de una estafa: si observas el prospecto de dichos productos verás que se venden como complementos alimenticios, y quizás para personas convalecientes de alguna enfermedad, o mayores que ya no absorben bien los nutrientes de los alimentos, resulten de utilidad al ayudarles a recuperar los niveles normales de vitaminas y minerales.

Pero en una persona sana, más allá del placebo, no han de producir efecto alguno.

Siguen vigentes, pues, las palabras de Feijoo cuando escribía: “solo puedo dar a V.R. el desengaño, de que hasta ahora no se ha descubierto tal remedio”.

Cuestión aparte son los llamados nootrópicos, fármacos que pueden temporalmente incrementar nuestras capacidades, como la memoria, pero a un alto coste: como cualquier droga, tienen importantes efectos secundarios y pesan más los graves daños que los escasos beneficios (están totalmente desaconsejados salvo para lo que fueron diseñados, es decir, paliar determinadas enfermedades; más información en este enlace: ¿Tomar pastillas para la memoria sin necesitarlo me volverá superdotado?).

En resumen: hay que ser muy ingenuo -o tonto, directamente- para creer que algún brebaje obrará el milagro de convertir tu memoria en una especie de grabadora que registre indeleblemente todo cuanto aparezca ante la vista. Pastillas que incrementen la memoria de forma natural, hoy por hoy, solo es posible en el cine o novelas de ciencia-ficción.

Por cierto, después de esta perorata, ¿te atreverías a sugerir la oculta razón por la que el libro La pastilla verde se titula, justamente, “la pastilla verde”? Espero tus comentarios.

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