Pequeña historia de una pasión

Morris N. Young
Morris N. Young

Morris N. Young era un niño cuando asistió a un número de escapismo de Harry Houdini, quedando entusiasmado, más aún cuando pudo estrecharle la mano al final de la actuación.

Aquello marcó al joven Young, que a los diecisiete años ya realizaba espectaculares números como el de mantenerse en horizontal apoyando tan solo la cabeza y los pies sobre los respaldos de dos sillas. Parece ser que el propio Houdini, tras ver una de sus actuaciones, le invitó a formar parte de la asociación de magos americanos.

De aquellos tiempos debió ser su primer contacto con la mnemotecnia, pues todo mago que se precie ha de conocer ciertas técnicas de memorización imprescindibles para llevar a cabo determinados juegos de magia.

Pero aunque la magia siempre estaría muy presente a lo largo de toda su vida, encaminó sus pasos por otros derroteros alejados del escenario: estudió química y medicina, convirtiéndose en oftalmólogo.

Durante la segunda guerra mundial estuvo destacado en Europa como miembro del cuerpo médico –hizo carrera en el ejército, licenciándose con grado de coronel–. Allí, en Nápoles, conoció a la que años después se convertiría en su esposa, una criptóloga que trabajaba descifrando mensajes enemigos. Al parecer, ella fue quien definitivamente encendería la pasión de Young por la mnemotecnia.

Pero, antes de seguir con la historia, digamos que nuestro protagonista era, ante todo, un coleccionista.

Como le gustaba la música, junto con su hermano se dedicó a comprar partituras y derechos de autor de muchos temas de su época (principalmente de las décadas de los 20 a los 50).

Su pasión por la magia le llevó a reunir una enorme cantidad de objetos y libros relacionados con esta materia, especialmente todo lo vinculado con su admirado Houdini (junto al también entusiasta John J. McManus, en 1955 lo donaría todo a la Biblioteca del Congreso para formar la Colección McManus-Young, la más completa sobre magia).

Y cuando se volcó en la mnemotecnia, inició junto a su esposa un proyecto colosal: crear la mayor colección de documentos sobre esta materia que jamás se hubiese conocido. Con el tiempo logró reunir 197 libros anteriores a 1800, incluyendo once incunables y algún manuscrito medieval; más de 2000 monografías, 2000 artículos, 500 ilustraciones, etc.

Testimonio del saber acumulado con este trabajo son libros como How to Develop an Exceptional Memory (en colaboración con Walter B. Gibson [Philadelphia, 1962] con quien ya había escrito en 1953 un libro sobre Houdini) o el How to read faster and remember more (en colaboración con su esposa Chesley V. Young [Nueva York, 1965] que años después, en 1971, publicaría en solitario The magic of a mighty memory).

Pero sobre todo destaca el título Bibliography of memory (Philadelphia, 1961) en cuyas 436 páginas recopila miles de referencias bibliográficas de títulos relacionados con la memoria (principalmente escritos en inglés, aunque también incluye reseñas de otras lenguas, además del latín de los textos más antiguos). Hoy, más de cincuenta años después, y a pesar de estar desactualizado, sigue siendo la principal y más completa fuente de referencias para cualquier investigador.

Bibliography of memory

¿Y qué fue de su colección de libros, la «Morris N. Young and Chesley V. Young Library of Memory and Mnemonics»?

A finales de los 80, tras más de cuarenta años de coleccionismo, Young y su esposa deciden poner el punto final y vender su biblioteca.

Al enterarse de la noticia, aprovechando un viaje a Nueva York Umberto Eco visita al matrimonio Young (para un semiólogo de mente inquiera como Eco, el arte de la memoria presentaba un atractivo irresistible y era un gran conocedor de la materia; véase La pastilla verde, capítulo 6, pág. 65). Les propone que el mejor destino de los libros sería un fondo especial que se estaba ideando en la universidad de San Marino. Tras unos años de negociaciones, la adquisición se formaliza en 1991, presentándose oficialmente en San Marino el Fondo Young en abril de 1998.

En este acto de presentación, Umberto Eco finaliza su discurso con las siguientes palabras (mi italiano no es muy pulido, pido disculpas por la mala traducción):

Presento este catálogo con satisfacción, no tanto como el iniciador de la historia (ya que mi contribución fue casi casual), sino como amante de libros antiguos y estudioso de semiótica. En esta doble cualidad sólo puedo formular un deseo, o más bien dos: que el Fondo sea visitado por estudiosos de la materia, que no podrían encontrar en otros lugares una colección tan completa, y que pueda con el tiempo enriquecerse. El universo de los tratados de mnemotecnia, largo tiempo descuidado, es tan misterioso que aun guarda alguna sorpresa. Tal vez un arte de la memoria esté todavía esperando ser rescatado del olvido.

Morris Nathan Young fallece en 2002 a los 93 años; su esposa Chesley Virginia Young cuatro años después, a la edad de 87 años.

En 2016 se inicia el proyecto de digitalización del Fondo Young con el propósito de poder ofrecer en un futuro cercano, a través de internet, el fácil y libre acceso a todos sus documentos.

Nota personal: La obra Bibliography of memory recoge los principales títulos escritos en español, pero no es exhaustiva. Para completar el listado, hace algún tiempo inicié una Bibliografía en español que espero ir completando poco a poco. Si te apasionan los libros y puedes aportar algún dato, la ayuda será bienvenida.

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2 opiniones en “Pequeña historia de una pasión”

  1. Muchas gracias por toda la labor que haces. Me estoy leyendo el libro de la “Pastilla Verde y también el de “Consigue una excelente memoria. Casos Prácticos”. Poco a poco voy poniendo los métodos en práctica y me va bien.
    Quisiera preguntarte si escribirás un libro sobre mnemotecnia avanzada. Y también preguntarte que opinión tienes sobre las técnicas de lectura rápida. Gracias de antemano:)

    1. Gracias por el mensaje, espero que te gusten los libros. Escribir a un texto de mnemotecnia avanzada no entra en mis planes -al menos, de momento-, principalmente porque no veo que haya mucho interés en esto. Respecto a la lectura rápida, es un tema que no he investigado y, por tanto, sobre el que poco puedo decir.

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