Personalizar el sistema Dominic

Dominic O'Brien
Dominic O’Brien

Existen múltiples formas de utilizar el código fonético para representar los números del uno al cien. Si en una entrada anterior veíamos un modelo del siglo XIX (Tavola di Coccetti) hoy vamos a tratar un modelo más actual derivado del sistema Dominic, idea del británico Dominic O’Brien, también citado en una entrada anterior (Memorizar números binarios).

La idea básica es la siguiente: representar los números mediante personajes conocidos aprovechando las iniciales de su nombre y apellido.

Por ejemplo, ¿quién podría ser el número 66? Según el código fonético, el 6 equivale a la letra S, por tanto, el 66 será algún personaje cuyas iniciales sean S. S. ¿Qué tal Sylvester Stallone? O quizás Santiago Segura, si prefieres. Así, a la hora de trabajar con el 66, en lugar de pensar en oasis (palabra numérica para el 66) lo que haremos será utilizar la figura del conocido actor.

De este modo podemos confeccionar una lista de cien palabras clave (véase La pastilla verde, capítulo 13, pág. 138) utilizando, no palabras numéricas, sino los nombres de personajes o figuras conocidas, que siempre se prestan mejor a vivir situaciones originales y llamativas.

La idea es buena, realmente, pero tiene algún problema.

Empecemos analizando el código fonético que nos propone Dominic O’Brien:

1 2 3 4 5 6 7 8 9 0
A B C D E S G H N O

En principio, reformular la relación número/letras no tiene nada de malo (véase el artículo ¿Cuántos barcos naufragaron?). Sin embargo, en este caso debemos tener en cuenta que, si damos crédito a las palabras del propio Dominic, cuando preparó esta tabla desconocía el código fonético utilizado en mnemotecnia desde hace siglos –literalmente– y confeccionó la tabla al azar, lo primero que le vino a la mente.

Y lo primero que destaca es que tan solo utiliza diez letras: la ventaja es un código sencillo y fácil de recordar, pero el inconveniente es que limita mucho las opciones a la hora de escoger nombres. Por ejemplo, no podremos aprovechar figuras tan conocidas como Lionel Messi (no hay L ni M), Roger Federer (tampoco están la R y F), Tiger Woods (ni rastro de la T o W), etc.

Preparar entonces una lista de cien personajes para los números del 0 al 99 se puede convertir en una pesadilla.

Es cierto que, con paciencia, al final lograremos encontrar nombres válidos para todos los números, pero corremos el riesgo de que los personajes escogidos no sean muy adecuados (véase el artículo Aprovechar personajes).

Por ejemplo, Dominic propone la figura de Ana Bolena para el 12. Perfecto, es un nombre cuyas iniciales encajan con el número 12, pero si no sabes quien fue Ana Bolena ni tienes una imagen clara de esta figura, es como si no tuvieras nada, es decir, no podrás aprovecharla para representar el número.

Por tanto, sugiero dos cambios sobre el modelo original a fin de poder sacar el máximo provecho a la idea de los nombres.

Primero: utilizar el código fonético clásico que ya conocemos. Así, como este modelo incluye prácticamente todas las consonantes del abecedario, será mucho más fácil encontrar nombres apropiados a cada número. Por ejemplo, para el 99 podemos elegir Brigitte Bardot (b=9), pero también Pablo Picaso (p=9).

Segundo: considerar, no la primera letra, sino la primera consonante de cada término. Así podemos aprovechar nombres que empiecen con vocales. Por ejemplo, Alejandro Magno equivaldrá a 53 (l=5, m=3), Karlos Arguiñano será 40 (k=4, r=0), etc.

¿Qué conseguimos con esto? Básicamente, al tener mayor margen de maniobra, encontrar nombres de personajes realmente válidos para representar números.

De hecho, el propio Dominic anima a confeccionar la relación número/letra que nosotros consideremos más apropiada y elegir nuestros propios personajes, aquellos que para nosotros sean significativos: «para sentirte seguro con tus memorizaciones convendría que escribieses una lista con tus propios códigos de números y personas».

Por tanto, si quieres experimentar con el sistema Dominic… ¡manos a la obra!

Un último apunte: para los números de un solo dígito –del 0 al 9– utiliza personas de las que solo conozcas su apodo o que habitualmente se las cite con un solo término. Por ejemplo, el 9 podría ser Platón –vale, Pelé también sirve–, el 0 Aristóteles, etc.

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