Sistema Leitner

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Decía Sto. Tomás que «es conveniente pensar con frecuencia en lo que queremos recordar». Es decir, tras memorizar alguna cosa, es bueno repasarla de vez en cuando para que no se nos olvide.

Vale, en esto estamos todos de acuerdo, pero… ¿en qué consiste exactamente ese «de vez en cuando»?, ¿cuál es el modo eficiente de repasar? Ahí es donde entra en acción el sistema Leitner.

El psicólogo alemán Sebastian Leitner observaba como los estudiantes empleaban mucho tiempo en repasar y repasar el material aprendido, sin que este esfuerzo estuviera realmente bien aprovechado.

Por un lado, ya a finales del siglo XIX Ebinghaus había descubierto que el olvido no actúa de forma constante, sino muy rápido al principio, más lentamente después (véase La pastilla verde, capítulo 6, pág. 73). Esto significa que, para empezar, los repasos no deberían darse de forma periódica, sino espaciada: más frecuentes al principio, más esporádicos después.

Por otro lado, al aprender cualquier materia, siempre hay unas partes que se recuerdan mejor que otras. Esto significa que si repasamos toda la materia de principio a fin, desaprovechamos tiempo revisando partes que ya sabemos bien, mientras que nos faltará tiempo para revisar más las partes que sabemos mal.

Teniendo en cuenta estas cuestiones, Leitner diseñó un sistema que permitiese realizar los repasos de forma eficiente, intentando centrar nuestros esfuerzos en las partes oportunas en los momentos oportunos. Su propuesta consistía en lo siguiente:

Primero había que desglosar todo el material a aprender en simples preguntas y respuestas. Por ejemplo, la llegada de Colón a América:

  • Pregunta: ¿En qué año llega Colón a América? Respuesta: 1492.
  • Pregunta: ¿Cómo se llamaban las carabelas? Respuesta: La Pinta, La Niña y la Santa María.
  • Etc.

Para cada cuestión se utiliza una tarjeta o ficha de papel con la pregunta en el anverso, la respuesta en el reverso.

Una vez preparadas las fichas, se disponen cinco cajas –o una caja con cinco compartimentos–, se sitúan las fichas en la primera caja y empieza el juego:

Se toma la primera ficha y se lee la pregunta. ¿La sabes? Confírmalo dándole la vuelta y leyendo la respuesta. Si has acertado, la ficha pasa a la caja 2, de lo contrario, se sitúa al final de la caja 1. Repite con la siguiente ficha, y la siguiente, y la siguiente hasta revisar todas las de la caja 1. En todas las sesiones de trabajo, revisarás todas las fichas de la caja 1.

Cada dos sesiones, además, revisarás también algunas fichas de la caja 2 (un cuarto, por ejemplo), repitiendo el mismo proceso: si aciertas, pasan a la siguiente caja, si fallas, pasan al final de la caja 1.

Cada cinco sesiones, además, revisarás también algunas fichas de la caja 3, repitiendo el mismo proceso: si aciertas, pasan a la siguiente caja, si fallas, pasan al final de la caja 1 (¡ojo!, no a la caja anterior, sino a la caja 1).

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Siguiendo esta dinámica, cada ocho sesiones revisas también algunas fichas de la caja 4, y cada catorce sesiones algunas fichas de la caja 5. Aquellas fichas de la caja 5 a las que respondas afirmativamente, se dan por sabidas y se retiran del juego.

Esta programación puede variar, por supuesto, pero la idea es que las fichas de las cajas más bajas se repasen más a menudo, las de las cajas más altas, más de tarde en tarde. De este modo se logra el doble objetivo de invertir la mayor parte del tiempo con los datos que peor conocemos –fichas de las cajas más bajas– y que los repasos, al ir avanzando las fichas a cajas más altas, resulten cada vez más espaciados.

Para este juego, en lugar de fichas físicas de papel, también podemos valernos de dispositivos electrónicos –basta buscar en Internet «Sistema Leitner» o «flashcards» para encontrar múltiples alternativas–.

La única advertencia, al practicar con este sistema, es evitar sesiones maratonianas: se obtiene más provecho a cuatro sesiones de 15 minutos que a una larga sesión de una hora. En circunstancias ideales, avanzar todas las tarjetas y sacarlas de la caja cinco debería llevar varios días (incluso semanas), garantizando así que realmente conoces bien todos los datos.

Nota: El procedimiento expuesto en este artículo es una variación simplificada del modelo original. Para conocer el sistema Leitner tal como fue diseñado, véase el libro Así se aprende de Sebastian Leitner (Barcelona: Herder, 1973).

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