Técnica del relato

Técnica del relato

Por naturaleza, nuestra memoria se lleva realmente mal con todo aquello que se presenta sin orden ni concierto, que carece de sentido.

Pongamos, por ejemplo, el simple ejercicio de memorizar una breve lista de palabras tal como esta:

abeja – billete – caramelos – deporte – Ernesto – fumigar – gema – hipopótamos – interés – jabón

Bueno, la tarea no es demasiado complicada: dedicándole unos minutos seguro que logras memorizarla sin excesivos problemas. Pero resultaría mucho más fácil –y entretenido– si a esta serie de términos aparentemente inconexos pudieras encontrarle una razón.

Una forma sencilla de lograrlo consiste en componer un pequeño cuento que de sentido a esta sucesión de datos. Por ejemplo:

La «abeja» Maya encuentra un «billete» de diez euros, va al kiosko y compra unos «caramelos» y una revista de «deporte» donde lee que han contratado a un tal «Ernesto» para «fumigar» la cancha, pero que allí encuentra una «gema»; la vende para ir de safari a ver «hipopótamos», pero luego piensa que mejor que le rente un buen «interés» en un banco que está limpísimo, ¡aquí gastan buen «jabón»!

Aunque la historia no sea muy congruente, proporciona un hilo conductor que va enlazando los distintos términos, dotándoles de cierto sentido. Y siempre resulta más fácil acordarse de una aventura, por extraña que sea, que acordarse de unos datos sueltos sin más (memorizar se convierte también en una tarea creativa, amena y lúdica).

Entonces, cuando queramos memorizar una serie de cosas, el truco consiste en improvisar un cuento a partir de estas cosas, de modo que al rememorar la aventura vayan apareciendo los diversos elementos que hemos enlazando. Esto es lo que habitualmente se conoce como la técnica de la historieta o técnica del relato.

Todavía se puede mejorar más si analizando los términos logramos encontrar algún patrón, alguna relación lógica entre ellos (véase La pastilla verde, capítulo 15, pág. 161). En nuestro ejemplo, si observas bien, la primera palabra empieza por «a», la segunda por «b», la tercera por «c»… ¡siguen un orden alfabético! (la importancia de ser un buen observador; ver la entrada Escaparates).

Esto nos va a ayudar mucho pues, por ejemplo, al reproducir la historia te acuerdas de que Ernesto al fumigar encuentra algo muy valioso… ¿era un diamante? No, porque la palabra que empezaba por «d» era deporte, esta va detrás de fumigar, debe pues empezar por «g»… ¡Ya está!, es gema.

Por tanto, un buen consejo es este: no te limites a memorizar las cosas sin más, intenta siempre encontrar alguna razón, alguna lógica en los datos a memorizar. ¡Te ayudará mucho!

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Un comentario en “Técnica del relato”

  1. Como recordar algo que perdí hace mucho tiempo.Que lo recobre y que lo volví a perder. Mi pregunta es endonde está.

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