Cita

Estos métodos artificiales, por muy seductores que a primera vista se nos muestren, presentan un defecto común cuando se les somete al estudio y queremos utilizarlos; consiste el inconveniente en su complicación, que obscurece y enmaraña la memoria en vez de desarrollarla y nos obliga en su aplicación a un mayor esfuerzo intelectual que el que precisa para que recordemos directamente un objeto. Razón sobrada para que los repudiemos.

La mnemotecnia siempre ha tenido sus detractores, y este es un buen ejemplo. Estas palabras son de John Hill en su libro La educación de la memoria, publicado en España -con traducción de Pedro J. Llort- en 1915.

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